Un Mar Menor habitado

Las aves residentes esperan pacientes la llegada de sus compañeras del sur.

Al comenzar la primavera, las aves que pasaron el invierno refugiadas en el Mar Menor vuelven a su lugar de origen, el norte de Europa, y las que viajan desde África empiezan a llegar. Mientras tanto, las aves que viven permanentemente en el entorno, esperan a sus compañeras sureñas y preparan sus plumajes para la época de reproducción.

Y este es el caso de perdices, flamencos y gaviotas de audouin, como las que se encontraron, campando por los alrededores del Mar Menor, los técnicos durante sus tareas de seguimiento esta semana. Pero, ¿Por qué eligen el Mar Menor como su hogar permanente?

La realidad es que la temperatura moderada, durante todo el año, hace que las aves no se vean obligadas a emigrar en busca de alimento, ya que permite mantener láminas de agua durante todo el año, ni se congelan ni se evaporan totalmente. En el entorno del Mar Menor encuentran justo lo que necesitan, y por eso un gran número de aves de diferentes especies, han decidido afincarse y otras invernar o “veranear” en él.

Además, como es popularmente conocido, la primavera la sangre altera, y ya está en marcha la época de cortejo y reproducción, así que no pierdas la oportunidad de observar cómo estas aves se engalanan y con un poco de suerte cómo cuidan de sus pequeños.

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